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En Foco

Balance de la gestión del Ministerio de Seguridad de la Nación, diciembre de 2019-septiembre de 2021.

Hacia la consolidación de una seguridad democrática

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La Argentina tiene que avanzar en el camino de la seguridad democrática, consolidando políticas eficaces y capaces de dar respuestas a toda la población, pero priorizando a los sectores populares que son los más desprotegidos. Necesita evitar la falsa polarización entre impunidad y represión. La seguridad democrática y busca reducir los niveles de violencia social y estatal, colaborando desde la prevención, el diseño de políticas estratégicas y la investigación criminal con el trabajo del poder judicial.

Avanzamos en la prevención del delito, la investigación criminal y la neutralización de organizaciones delictivas.

Cambiamos el foco de la política criminal con respecto a la gestión de Patricia Bullrich como ministra de Seguridad de la Nación (2015-2019), ya que dirigimos los esfuerzos a desarticular organizaciones criminales. Abandonamos la persecución de los eslabones más endebles del delito para trabajar en la perspectiva patrimonial y financiaría que permitió desmembrar importantes organizaciones que operan tanto en el narcotráfico como en el contrabando.

Entre enero y junio de 2021 se decomisaron 127 mil kilogramos de marihuana, un 46% más que en 2019. Disminuimos en un 65% los procedimientos de las FFSS por tenencia de menos de 25 grs. de droga; se decomisaron 1.500 kilogramos de cocaína entre enero y junio.

También hubo grandes logros en la lucha contra el contrabando, algo que no se había atendido en la gestión anterior. El decomiso de granos entre enero y junio de 2021 fue de 5455 toneladas con 171 procedimientos y 203 detenidos mientras que en 2019 solo se decomisaron 1600 toneladas en 40 procedimientos con 6 detenidos. Estos resultados derivaron de una ajustada coordinación con Aduana y AFIP.

Es falso que la Argentina necesite más policías. En cambio, necesita avanzar por el sendero de la profesionalización que venimos trabajando. Reforzar el bienestar de las y los miembros de las fuerzas, mejorar su formación y sus entrenamientos.

Estos logros fueron posibles por las inversiones para poner en valor y sumar recursos de logística y equipamiento. Se invirtió en flota terrestre y en embarcaciones, se adquirió equipamiento como municiones y chalecos antibala, se mejoraron las comunicaciones, se mejoraron los ingresos.

Estamos asistiendo a los primeros resultados de profesionalizar las fuerzas. Trabajamos con el Programa de Uso Racional de la Fuerza, abordajes especiales para situaciones que involucran a niños, niñas y adolescentes, fortalecemos la seguridad ciudadana y el policiamiento de proximidad, promovemos estándares de calidad en la formación y trabajamos para profesionalizar la gestión política de la seguridad.

Los problemas no se resuelven incrementando la cantidad sino mejorando la formación policial, el entrenamiento, equipamiento y la tecnología que permita un abordaje estratégico de los delitos federales. Generamos los pilares de nuevos circuitos de producción e intercambio de información y mejoramos la calidad de la información estadística El resto es discurso mediático y espectacularización de la seguridad.

Vamos a contar con fuerzas de seguridad capaces de respetar, garantizar y restituir derechos, eficaces en la prevención de la violencia y en evitar delitos.

También hemos avanzado nuevamente en relación con las manifestaciones y las protestas que son componentes esenciales de la democracia para expresarse en libertad. Esto siempre requiere una respuesta de las autoridades y por ello hemos retomado la doctrina de los gobiernos de Néstor y Cristina de generar respuestas que no estén basadas en la represión. Para ello, fueron claves 3 factores: el gobierno político de las fuerzas, la decisión de atender los reclamos de fondo, la férrea regulación de la actuación cuando es imprescindible intervenir, y la apertura a la participación crítica de las organizaciones de Derechos Humanos.

Eso es democracia: garantizar los derechos de quienes se expresan y manifiestan. Estos criterios, en contra de quienes piden “mano dura”, elevan la vara de las garantías democráticas. Lo demostramos con hechos: más diálogo, menos represión.

En esta Argentina Federal hemos mejorado las relaciones con las fuerzas de seguridad de las provincias